La mirada encuentra su reflejo en el paisaje
Ser paisaje continúa el recorrido iniciado en Retinografías, trasladando mi experiencia visual al territorio. El paisaje no aparece como un lugar que fotografío, sino como un espacio donde la luz, la materia y el paso del tiempo dialogan con mi forma de percibir. El desgaste del ojo encuentra un eco en las huellas del paisaje, y la pérdida de nitidez deja de entenderse como una carencia para convertirse en una manera de construir la imagen.
Realizada en Canarias, esta serie no pretende documentar el territorio, sino mostrar cómo una experiencia visual singular puede transformar nuestra relación con él. Las imágenes se sitúan entre el reconocimiento y la abstracción, invitando al espectador a habitar el paisaje desde la percepción. La nitidez deja de ser una medida de fidelidad al mundo para convertirse en una forma de descubrir otras posibilidades de lo visible.