Trabajo desde la experiencia de ver.
La imagen no aparece como representación, sino como un campo en el que la materia, la luz y la percepción se afectan mutuamente.
Mi práctica se articula en series donde el paisaje, el objeto y el cuerpo dejan de ser categorías estables para convertirse en estados en transformación.
No fotografío lo que está ahí, sino las condiciones en las que algo llega a ser visible.
La imagen no se fija: se desplaza, se fragmenta y se reconfigura.