Ser bodegón
En esta serie trabajo con objetos cotidianos desde su condición material. No los sitúo como elementos representativos, sino como cuerpos que ocupan un espacio y que, al ser observados, se transforman.
El bodegón aparece aquí como un lugar de desplazamiento. Los objetos dejan de ser funcionales y pasan a ser superficies donde la luz, la textura y el desgaste se hacen visibles. Me interesa ese momento en el que pierden su uso y comienzan a existir de otra manera.
Trabajo con elementos orgánicos y domésticos —frutas, recipientes, restos— entendidos no como símbolos, sino como materia en proceso. La cámara no documenta, sino que interviene en esa relación, alterando la percepción y generando una distancia con lo reconocible.
No busco representar el objeto, sino situarme en el espacio que se abre entre lo que es y lo que deja de ser