La mirada encuentra su reflejo en el paisaje
Ser paisaje continúa el recorrido iniciado en Retinografías. Mi convivencia con la miopía magna, que durante años supuso una limitación, se ha convertido con el paso del tiempo en una forma diferente de ver y en el origen de esta serie.
Las imágenes establecen un diálogo entre el desgaste del ojo y el desgaste del paisaje. La pérdida de nitidez funciona como una metáfora de la transformación y la erosión que el paso del tiempo deja tanto en la visión como en el territorio. El paisaje y la visión comparten un mismo tiempo.
Este trabajo invita a mirar de otra manera los paisajes cotidianos. No pretende explicarlos ni documentarlos, sino situarnos en ese punto donde lo reconocible comienza a desdibujarse mientras el territorio también se transforma.
En esa relación entre la miopía y el paisaje, la fotografía se convierte en la manera de seguir habitándolo desde mi propia experiencia visual.