La memoria habita la materia
Ser objeto prolonga el recorrido iniciado en Ser paisaje, desplazando mi experiencia visual hacia el paisaje cotidiano que habito. Los objetos dejan de ser únicamente objetos para convertirse en fragmentos de ese territorio cercano, donde el paso del tiempo también deja sus huellas.
Cuando la mirada ya no es suficiente, el cuerpo se aproxima y las manos comienzan a reconocer aquello que los ojos no alcanzan con la misma claridad. El tacto deja de ser un gesto para convertirse en una forma de conocer y de relacionarme con lo que me rodea.
La serie no pretende documentar los objetos, sino invitar al espectador a detenerse en ellos desde otra forma de mirar. En esa proximidad, la fotografía se convierte en mi manera de seguir habitando ese paisaje de puertas hacia dentro.